Navegar por el Ártico con precisión, determinación y comodidad
Los itinerarios charter que se ofrecen a bordo del FREYA y el VIKINGFJORD son incomparables por su inmensa belleza natural y su vida salvaje inalterada. Por ello, estas expediciones ofrecen una rara visión de la vida sin intervención humana. El FREYA y el VIKINGFJORD están bellamente decorados y cuentan con 7 camarotes con capacidad para 12 personas, ofreciendo a los charterers una escapada íntima y lujosa.
Cuando se le pregunta por algunos de los principales cambios que ha presenciado en las regiones polares en los últimos años, Mariano señala el aumento del número de buques más grandes que navegan a estas zonas remotas. "Los mayores cambios se han producido en la cantidad y el tamaño de los buques que navegan a las regiones polares; nosotros decidimos seguir siendo pequeños y dar prioridad a la experiencia", afirma.
Una de las principales ventajas de operar con yates más pequeños, explica, es que la tripulación y los jefes de expedición pueden garantizar que los huéspedes se vayan con una experiencia inolvidable, algo que no siempre es posible a bordo de un yate más grande o de un crucero. "Ahora hay una industria y un mercado más grandes para las expediciones polares, lo que significa que podemos centrarnos en visitar la zona en general", afirma Mariano. Y añade: "Seguimos dando prioridad al lugar y a la experiencia, porque queremos que la gente se lleve una experiencia increíble".
Los yates más pequeños no sólo son más eficientes y están mejor preparados para visitar las zonas más complicadas de las regiones polares, sino que también son ideales para aquellos que esperan encontrarse con parte de la inmensa fauna que alberga el Polo Norte. Ártico ofrece. Los buques más grandes son mucho menos adaptables, a menudo se limitan a un itinerario más estricto y no pueden acceder fácilmente a bahías solitarias. "La principal diferencia entre nosotros y otros expedicionarios polares es que ellos tienen un itinerario y un producto fijos, lo que significa que les resulta difícil ofrecer una experiencia a medida a sus clientes, sobre todo si tienen barcos más grandes", explica Mariano.
La belleza de un charter polar a bordo del FREYA o el VIKINGFJORD reside en la flexibilidad que ofrece un yate más pequeño y versátil. "Si tenemos un grupo que dice 'quiero hacer fotos de osos polares y mi mujer quiere ir a esquiar' no hay problema. Sabemos adónde ir y cómo hacerlo. Desde la comida a bordo hasta el servicio y la experiencia sobre el terreno, tenemos los conocimientos necesarios para hacerlo especial", afirma. Los buques más pequeños, como el FREYA y el VIKINGFJORD, también tienen poco calado, lo que les permite acercarse a tierra y maniobrar con rapidez, y aprovechar el momento cuando surge una oportunidad impredecible de hacer turismo.