Desde el punto de vista político y cultural, Martinica, en las islas de Barlovento, es más francesa que caribeña, y es famosa por sus excursiones y sus inmersiones en pecios de aguas turquesas y cristalinas, repletas de vida marina.
Una mezcla perfecta de Caribe e influencia francesa, Martinica fascina por su doble personalidad. Al norte, el volcánico Monte Pelée se alza orgulloso en medio de un terreno abrupto y plagado de selva tropical, mientras que el sur presume de franjas arenosas y aguas centelleantes, un nirvana para los amantes del sol. Báñese en las impecables playas o practique snorkel junto a tortugas que se alimentan de hierbas marinas, mientras peces de colores se lanzan entre los afloramientos rocosos.
Diríjase al este para disfrutar de una estimulante experiencia de kitesurf y surf, donde también encontrará la capital, Fort-de-France, con sus excelentes restaurantes, elegantes boutiques y exclusivos clubes nocturnos.
En la bahía de Saint-Pierre se hundieron muchos barcos por la erupción del volcán Mont Pelée en 1902, y los pecios son intrigantes y espeluznantes. Otro lugar popular entre los submarinistas es el Nahoon, un barco de tres mástiles que yace frente a la costa a sólo 36 m de profundidad: incluso podrá verlo desde su yate.
Elija su trozo de Martinica: playas solitarias o magníficas cascadas, o explore ambas circunnavegando la isla.
¿Por qué visitarnos?
- Hermosas playas
- Excelentes lugares para surfear
- Historia y cultura
- Impresionantes vistas
- Animada vida nocturna
- Restaurantes de categoría mundial
- Buceo en pecios